TODOS A CUBIERTO

Sala de Prensa

Hace cuatro años, una de las promesas estrella de la campaña electoral de los que actualmente nos gobiernan, era su compromiso de cubrir, cada año y en cada parroquia, una pista polideportiva. A punto de acabar la legislatura no han cubierto ni la primera, al menos en la Sada real que todos vemos.

Han engañado vilmente a los vecinos de cada parroquia haciendo promesas que nunca han tenido ni la más mínima intención de cumplir porque simplemente no se podían hacer. Los hechos hablan por sí solos.

Lo más lamentable de todo esto es que intentarán volver a engañarnos otra vez en la próxima campaña electoral. Sin escrúpulo alguno, volverán a prometer cosas sabiendo que nunca las cumplirán con tal de seguir vendiendo su Sada idílica mientras se aferran a una silla.

Es inconcebible que hayan aprobado parcialmente un Plan General de Ordenación Municipal (PXOM) y que ni siquiera se haya tenido en cuenta en la redacción del Plan General una norma que posibilite las cubiertas de estas instalaciones deportivas en todas las parroquias Sadenses para poder llevarlas a cabo.

Pero esto ya ha ocurrido en anteriores ocasiones y con causas de interés general como es el caso del Náutico. Aprobaron un PXOM todos juntos y luego dijeron que habían sido engañados porque no sabían de las modificaciones políticas introducidas. Nos referimos a los llamados flecos, modificaciones personales a las que Sadamaioría cedió ante las presiones de sus socios del PDSP y a la espalda de sus otros socios del BNG, los cuales se lamentaron posteriormente afirmando que se habían sentido engañados. ¿Cómo se puede votar favorablemente para aprobar algo tan importante como un PXOM sin saber, sin leer y sin empaparse bien de su contenido?

Está claro que vamos sin rumbo fijo y sin unos objetivos marcados. Una legislatura nefasta para toda Sada, un tiempo valiosísimo perdido en ocurrencias y muchas oportunidades rechazadas, dejadas pasar o despreciadas como: la regeneración de la playa, la Universidad, la conexión con la Vía Ártabra y un sinfín de promesas incumplidas como la que hoy mencionamos.

Quedan menos de seis meses para acabar la legislatura y el Alcalde simplemente recurre, una y otra vez, a la sobreactuación, con victimismo y más promesas que nuevamente serán incumplidas. Es decir, lo que no se ha hecho en tres años y medio, ahora mismo afirman que se va a hacer. Precisamente ahora mismo ya hablaron, ya pidieron y ya todo… a buena hora Sr. Alcalde, ¡a buena hora!